El golpe para la imagen turística de Colombia resulta difícil de esconder. El miedo llegó a las alertas internacionales. Francia pidió temporalmente evitar viajes a Santa Marta, Alemania recomendó no utilizar la Troncal del Caribe hacia Riohacha y Tayrona, Reino Unido advirtió sobre el deterioro del orden público y Estados Unidos alertó de rutas potencialmente inseguras. Cuatro gobiernos extranjeros pusieron sus ojos sobre la misma ciudad caribeña en cuestión de horas.
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La postal resulta demoledora para un destino que vende playas, Sierra Nevada, Ciudad Perdida y Parque Tayrona al mundo. Vehículos incendiados, establecimientos intimidados, disparos, colegios cerrados, transporte interrumpido y calles con escasa circulación aparecen ahora descritos en reportes internacionales. Todo ocurrió pese a que Abelardo de la Espriella asegura que la Fuerza Pública recuperó el control de Santa Marta.
La advertencia estadounidense fue particularmente detallada. Según la información difundida por su Embajada, ciudadanos estadounidenses fueron advertidos sobre las consecuencias del paro armado y las afectaciones en Santa Marta, Magdalena, La Guajira, Palomino, la Troncal del Caribe, los accesos al Parque Tayrona y la Zona Bananera, corredores fundamentales para el turismo del Caribe colombiano.
Santa Marta, 22 de septiembre de 2026, 7:35pm, Avenida del Ferrocarril, una de las principales de la ciudad.
— Gabriel Escobar (@GabrielGEscobar) September 23, 2026
La ciudad sola y atemorizada. El paro armado surtió efectos. Mañana tampoco hay clases ni comercio.
El sector turístico también presenta múltiples afectaciones, en… pic.twitter.com/SiS7VtfUa0
Estados Unidos describió un escenario que poco se parece al de un destino turístico funcionando normalmente. Mencionó quema de vehículos, intimidaciones contra establecimientos comerciales, amenazas armadas, tiroteos e interrupciones del transporte público, negocios y movilidad. También pidió evitar lugares donde existieran disturbios, bloqueos u operaciones de seguridad y recomendó refugiarse inmediatamente si los viajeros escuchaban disparos o encontraban grupos numerosos.
La alerta aclaró que el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar permanecía abierto y que tanto la vía hacia el aeropuerto como la carretera en dirección a Barranquilla estaban habilitadas. Sin embargo, advirtió que las condiciones podían cambiar rápidamente. La recomendación a los estadounidenses fue mantener un alto nivel de vigilancia, obedecer a las autoridades locales y consultar permanentemente información sobre seguridad y cierres.
Francia fue todavía más directa. El Ministerio para Europa y de Asuntos Exteriores actualizó el 23 de septiembre sus recomendaciones y, debido a la situación de seguridad en Santa Marta y sus alrededores, indicó que conviene evitar temporalmente viajar a la región. A los franceses que ya están allí les pidió máxima prudencia y evitar desplazamientos que no sean esenciales.
La advertencia francesa adquiere mayor impacto porque su información general sobre Colombia ya señalaba una fuerte expansión de la criminalidad en centros urbanos como Bogotá, Cali, Medellín, Bucaramanga, Barranquilla, Cartagena y la propia Santa Marta. París considera la situación colombiana particularmente volátil y recomienda a sus ciudadanos mantenerse permanentemente informados sobre los cambios en las condiciones de seguridad.
¡Muy grave! EEUU acaba de emitir una alerta de seguridad advirtiendo a sus ciudadanos turistas sobre graves hechos de violencia en Santa Marta y zonas de Magdalena y La Guajira. El estilo del Presidente @ABDELAESPRIELLA destruye en pocas semanas la confianza internacional en… pic.twitter.com/3NAI7QPXwk
— HERACLITO LANDINEZ S (@HERACLITOL) September 24, 2026
Alemania también encendió las alarmas. El Ministerio Federal de Relaciones Exteriores actualizó el 23 de septiembre sus recomendaciones para Colombia y abrió un apartado específico denominado situación de seguridad en Santa Marta y alrededores. Allí registra que desde el 21 de septiembre se han producido bloqueos de carreteras e incendios contra vehículos en Santa Marta y sobre la Troncal del Caribe.
Berlín va incluso más lejos sobre lo que todavía puede ocurrir. El Gobierno alemán advierte que continúan siendo posibles enfrentamientos violentos entre las fuerzas de seguridad y grupos armados ilegales. Por esa razón pidió evitar, hasta nuevo aviso, los viajes por la Troncal del Caribe entre Santa Marta y Riohacha, incluyendo expresamente los desplazamientos hacia uno de los mayores atractivos turísticos del país, el Parque Nacional Tayrona.
La actualización alemana contiene otra advertencia que trasciende Santa Marta. Su Ministerio de Relaciones Exteriores afirma que “la situación de seguridad en Colombia se ha deteriorado continuamente en los últimos años” y recuerda la actividad de estructuras armadas y organizaciones criminales en diferentes departamentos. También advierte que, aunque los viajeros normalmente no sean objetivos directos, pueden quedar expuestos a daños colaterales.
Reino Unido completó el inquietante cuadro internacional. El Foreign, Commonwealth & Development Office actualizó el 23 de septiembre su recomendación para Colombia con información específica sobre las medidas reforzadas de seguridad en Santa Marta. Londres señala que la ciudad experimentó un deterioro del orden público, daños contra vehículos y establecimientos comerciales e interrupciones de los servicios de transporte.
Tanto esfuerzo por convertir a Colombia en potencia turística mundial y por la obsesión de meternos a toda costa en la guerra, botar por la borda los logros obtenidos en esta área. La imagen de Santa Marta ardiendo es un golpe devastador para el turismo. pic.twitter.com/0VSfjFR5Ys
— Jose Cuesta Novoa (@jcuestanovoa) September 23, 2026
El documento británico señala además que escuelas y numerosos negocios cerraron y que se esperaba un despliegue adicional de policías y militares. Reino Unido también pone especial atención sobre la Ruta 90 o Troncal del Caribe, precisamente porque conecta Santa Marta con Tayrona, Palomino y Riohacha y es utilizada frecuentemente tanto por visitantes colombianos como por turistas internacionales.
La paradoja no se puede ignorar. Santa Marta no es un territorio marginal dentro del mapa turístico colombiano. Es la puerta de entrada al Parque Nacional Natural Tayrona, la Sierra Nevada, Ciudad Perdida y algunas de las playas más promocionadas internacionalmente. Cuando cuatro países emisores de viajeros actualizan recomendaciones de seguridad, el problema deja de limitarse al orden público y empieza a golpear la confianza turística.
El escenario que produjo semejante reacción internacional comenzó con las acciones de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, ACSN. La estructura respondió a operaciones de la Fuerza Pública declarando un paro armado que afectó la movilidad y la actividad económica. France 24 reportó comercios cerrados, clases suspendidas y calles prácticamente vacías después de ataques y amenazas atribuidos a esa organización armada.
El Gobierno respondió sacando a las calles una fuerza considerable. Más de 1.100 policías y militares, alrededor de 600 policías y 500 soldados, fueron desplegados en Santa Marta y sectores vecinos. También se anunciaron fuerzas especiales, vigilancia fluvial y sobrevuelos. Las autoridades reportaron además nueve capturas relacionadas con delitos como terrorismo, porte ilegal de armas, receptación, lavado de activos y enriquecimiento ilícito.
El tigre de papel acabo con el turismo en Santa Marta, ahora en diciembre quien va ir, el turismo que Petro fortaleció, este payaso en un dia lo destruyó pic.twitter.com/aKpieSATfL
— Nilson (@nilsonagu) September 23, 2026
Abelardo de la Espriella llegó personalmente a Santa Marta y defendió su estrategia. “A los bandidos de los Pachenca y de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra se los notifico con absoluta claridad, el Estado no dará un solo paso atrás ante sus cobardes amenazas”, afirmó. El presidente aseguró igualmente que la militarización continuaría hasta recuperar el control territorial y proteger a los habitantes.
La cuestión para el Gobierno, sin embargo, ya no se limita a cuántos uniformados puede desplegar después de los ataques. El impacto internacional obliga a preguntar cómo una organización ilegal consiguió alterar comercio, transporte, educación y movilidad en uno de los principales destinos turísticos colombianos hasta provocar advertencias específicas de Estados Unidos, Francia, Alemania y Reino Unido dirigidas a quienes pensaban visitar la región.
El alcalde de Santa Marta, Carlos Pinedo, intentó dimensionar la respuesta criminal señalando que las autoridades esperaban retaliaciones y que estas fueron “mínimas”. El Ministerio de Defensa, por su parte, sostuvo que comercio y movilidad recuperaban la normalidad. Son mensajes importantes, pero ahora compiten internacionalmente con páginas oficiales extranjeras que aconsejan prudencia extrema, evitar desplazamientos o directamente aplazar visitas.
Ese contraste puede convertirse en uno de los problemas más delicados para la estrategia de seguridad de De la Espriella. Militarizar calles puede responder a una emergencia inmediata, pero recuperar la confianza de un visitante extranjero resulta mucho más complejo. Una advertencia oficial aparece en búsquedas, aseguradoras, agencias, operadores turísticos y decisiones familiares antes de comprar un tiquete o reservar un hotel.
Santa Marta necesita que el control anunciado por el Gobierno pueda comprobarse en las calles y mantenerse cuando disminuya el despliegue extraordinario. Estados Unidos, Francia, Alemania y Reino Unido ya dejaron constancia internacional del deterioro de seguridad. El desafío para Abelardo de la Espriella será demostrar que más de 1.100 uniformados representan la recuperación sostenible del territorio y no solamente una respuesta después de que los criminales consiguieron paralizarlo.





