La denuncia, según los documentos hechos públicos por Beto Coral, fue radicada el 25 de mayo de 2026 ante el Internet Crime Complaint Center (IC3), plataforma administrada por el FBI para la recepción de reportes relacionados con delitos informáticos. En el formulario divulgado aparece identificado como denunciado Abelardo Gabriel de la Espriella Otero, junto con información de contacto y una descripción detallada de los hechos que, según el denunciante, ocurrieron en territorio estadounidense.
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De acuerdo con el relato contenido en el documento, el origen de esta historia se remonta a un proceso civil iniciado en 2019 en una corte de Miami-Dade por el expresidente Álvaro Uribe Vélez contra Beto Coral. El activista sostiene que, en el marco de las negociaciones derivadas de ese litigio, sostuvo varias conversaciones privadas con Abelardo de la Espriella, quien actuaba como abogado y representante cercano del exmandatario.
Uno de los puntos centrales de la denuncia es que dichas conversaciones habrían tenido un carácter estrictamente confidencial. El documento señala que ambas partes entendían que esos diálogos no podían ser grabados ni divulgados públicamente. Sin embargo, Coral sostiene que esa condición fue incumplida cuando, meses después, fragmentos de esas conversaciones aparecieron publicados en redes sociales desde cuentas asociadas a la campaña del hoy candidato presidencial.
La denuncia en contra de Abelardo de la Espriella en Estados Unidos. Deberá responder ante las autoridades por la violación del Estatuto 934.03 de Florida y del Estatuto 836.05 . En la denuncia se aporta las pruebas correspondientes. pic.twitter.com/tGuW0VkKDW
— Beto Coral (@Betocoralg) June 3, 2026
Pero el asunto no termina allí. En la denuncia presentada ante las autoridades de Florida, Coral afirma que durante esas conversaciones recibió presiones para realizar declaraciones falsas contra el entonces senador Gustavo Bolívar y el periodista Gonzalo Guillén, ambos reconocidos contradictores políticos del uribismo. El documento asegura que el activista se negó a participar en cualquier estrategia de ese tipo y que incluso aportó conversaciones posteriores en las que manifiesta expresamente su rechazo a realizar acusaciones falsas.
Entre las pruebas anexadas, según explicó el propio Coral en un video difundido en sus redes sociales, se encuentran copias de documentos judiciales, el acuerdo de confidencialidad suscrito entre las partes, registros de comunicaciones con Abelardo de la Espriella y las publicaciones en las que fueron difundidos los audios. Incluso, el denunciante sostiene que la principal evidencia es la propia grabación divulgada públicamente por el hoy aspirante presidencial.
El texto radicado ante las autoridades estadounidenses cita expresamente la Sección 934.03 de los Estatutos de Florida, relacionada con la grabación e interceptación ilegal de comunicaciones privadas, y hace referencia a otras posibles conductas contempladas en la legislación de ese estado. Coral también asegura que la difusión de esos audios desencadenó campañas de hostigamiento, ataques en redes sociales y afectaciones a su seguridad personal.
Tal cual como lo anuncié hace dos semanas, he denunciado penalmente al señor Abelardo De la Espriella @ABDELAESPRIELLA por delinquir en el estado de Florida.
— Beto Coral (@Betocoralg) June 3, 2026
Deberá responder ante las autoridades por grabación ilegal de comunicaciones y por intento de extorsión. El contenido de… pic.twitter.com/MSes6eLupZ
«Nadie debe estar por encima de la ley, y mucho menos alguien que aspira a ocupar la Presidencia de la República de mi país», afirmó Coral al hacer pública la denuncia. En el mismo pronunciamiento aseguró que conoce los riesgos personales y políticos de enfrentar a una figura con poder económico y mediático, pero insistió en que corresponde a las autoridades estadounidenses establecer si existieron o no responsabilidades.
La controversia adquirió una dimensión aún mayor porque ocurre en plena campaña presidencial. Durante los últimos meses, Abelardo de la Espriella ha construido buena parte de su discurso alrededor de la defensa de la legalidad, el orden y el respeto por las instituciones. Precisamente por eso, para muchos sectores políticos y usuarios en redes sociales resulta contradictorio que ahora enfrente una denuncia internacional relacionada con la presunta vulneración de la privacidad de una conversación.
En su insaciable proceder criminal, Espriella constriñó a @Betocoralg para que fuera a inventar cargos contra @GustavoBolivar y yo, con el objeto de judicializarnos en Estados Unidos suciamente, con montajes fraudulentos y mentiras.
— Gonzalo Guillén (@HELIODOPTERO) June 3, 2026
Así es y ha sido siempre ese criminal gringo… pic.twitter.com/bNcAN2KRJh
Hasta el momento, lo que existe es una denuncia formal y unos documentos divulgados por el propio Beto Coral. No se trata de una condena ni de una decisión judicial definitiva, y serán las autoridades competentes en Estados Unidos las encargadas de determinar el alcance de los hechos y la eventual existencia de responsabilidades legales.
Sin embargo, el impacto político ya está sobre la mesa. La aparición de una actuación formal en territorio estadounidense, acompañada de documentos, capturas y una explicación detallada de los hechos, ha abierto un nuevo frente de cuestionamientos para la campaña de Abelardo de la Espriella que se suma, entre otros, a denuncias o condenas a personas cercanas a la campaña.





