Abelardo queda sin máscara: imputado por corrupción mueve los hilos en su equipo y tumba el cuento de que no hace política con “los mismos de siempre”

La campaña presidencial de Abelardo de la Espriella vuelve a generar polémica tras conocerse la participación de Juan Felipe Molano Perdomo, imputado por corrupción, en actividades políticas en el Huila.

La campaña presidencial de Abelardo de la Espriella suma un nuevo episodio de controversia luego de que se conociera la presencia activa de Juan Felipe Molano Perdomo, un abogado imputado por corrupción, en actividades proselitistas en el departamento del Huila. La situación ha generado cuestionamientos sobre los sectores que rodean la aspiración política del candidato.

Según reportes de La Silla Vacía, Molano Perdomo participó en eventos de campaña e incluso fue una de las personas encargadas de recibir a integrantes del equipo político, evidenciando su cercanía con el proyecto de De la Espriella.

El nombre de Molano no pasa desapercibido. Se trata de un abogado que fue imputado por irregularidades en contratos relacionados con alimentación escolar en Neiva, un escándalo que ha sido ampliamente cuestionado por su impacto en recursos públicos destinados a niños y jóvenes.

La presencia de este tipo de figuras en la campaña refuerza las críticas sobre el entorno político que acompaña a Abelardo de la Espriella, quien ha intentado posicionarse como una alternativa frente a la política tradicional. Sin embargo, estos hechos parecen contradecir ese discurso.

El medio La Silla Vacía también advirtió que en la campaña en el Huila no solo participa Molano, sino que convergen políticos tradicionales y figuras cuestionadas, lo que evidencia una estructura que dista de la renovación política que el candidato ha intentado proyectar.

Este episodio se suma a otros cuestionamientos alrededor de De la Espriella, un abogado que ha construido su carrera defendiendo personajes vinculados a escándalos de alto perfil, incluyendo casos de corrupción y delitos financieros.

Esta situación pone en evidencia la contradicción de fondo sobre un discurso que supuestamente busca atacar la corrupción, y que en la práctica está construida con actores vinculados a este tipo de investigaciones dentro de su estructura política. Por eso se ha señalado que este tipo de alianzas reflejan la continuidad de prácticas tradicionales en la política colombiana, donde figuras cuestionadas terminan reciclándose en nuevos proyectos electorales.

El caso también reabre el debate sobre los filtros éticos en algunas campañas presidenciales. La participación de personas imputadas por corrupción no solo afecta la credibilidad de candidatos que ya tienen otros señalamientos, sino que también envía un mensaje preocupante sobre los estándares en la política.

En contraste, desde el Gobierno del presidente Gustavo Petro se ha insistido en la necesidad de depurar la política y enfrentar de manera frontal las estructuras de corrupción que han permeado históricamente las instituciones.

La aparición de Molano Perdomo en la campaña de De la Espriella deja una imagen difícil de ignorar, un proyecto político rodeado de los mismos nombres cuestionados de siempre.

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