¡El agua y la vida triunfarán! Iván Cepeda pone a temblar a los acaparadores: defenderá a capa y espada los páramos y el futuro de Colombia

Iván Cepeda puso el agua en el centro de la campaña presidencial con una propuesta que golpea directamente a quienes han convertido el recurso hídrico en negocio, privilegio y botín, mientras millones de colombianos siguen viviendo entre sequías, racionamientos y abandono estatal.

Iván Cepeda convirtió el agua en una bandera de campaña y ese mensaje ha tomado fuerza en todo el país. No se trata de una consigna ambiental más, sino de una advertencia sobre el futuro de millones de personas que dependen de los páramos, los ríos, las cuencas y la estructura ecológica principal para vivir. En plena crisis climática, el proyecto de Cepeda y la Alianza por la Vida está planteando que el agua debe ser protegida como derecho, no entregada como negocio.

La representante a la Cámara por Bogotá, María del Mar Pizarro, lo expresó claramente, “Este proyecto político, el proyecto político de Iván Cepeda y del Pacto Histórico, es el proyecto político que defiende el agua”. La frase es contundente porque pone el debate en el problema central, “No puede ser que en el país donde más llueve, los ciudadanos no tengan acceso al agua”, afirmó Pizarro.

La congresista fue más allá y señaló uno de los puntos más sensibles del debate. Para ella, el gobierno de Cepeda va a proteger la estructura ecológica principal, esa red natural que sostiene los afluentes hídricos y permite que las ciudades no colapsen. En el caso de Bogotá y Cundinamarca, esto significa defender páramos, cerros, humedales, ríos y zonas de recarga hídrica. Sin esa protección, la capital y la sabana quedan expuestas a racionamientos, sequías más fuertes y conflictos cada vez más duros por el acceso al agua.

Pizarro también lanzó una crítica directa contra el acaparamiento del recurso hídrico. Habló de grandes industrias embotelladoras, clubes de golf y clubes campestres que, según su llamado, terminan apropiándose de un recurso que debería estar al servicio de todos los colombianos. Esa afirmación abre la discusión más importante. De un lado, muchas familias sufren por el agua, mientras por el otro, sectores privilegiados la usan para mantener negocios, jardines, campos deportivos y modelos de consumo que chocan con la realidad climática del país.

El representante electo a la Cámara por Cundinamarca, Heiner Gaitán Parra, también respaldó la propuesta de Cepeda y aterrizó el debate en el territorio. Según Gaitán, la apuesta de Iván Cepeda, la sabana y Cundinamarca pasa por la defensa de la estructura ecológica principal y de la red de páramos que abastece de agua a toda la región. Mencionó páramos como Guerrero, Guacheneque, Cruz Verde y Sumapaz, piezas fundamentales para la seguridad hídrica del centro del país.

Gaitán también puso sobre la mesa la cuenca del río Bogotá, una herida ambiental que atraviesa el departamento “desde Villapinzón hasta el río Magdalena”. El río Bogotá no puede seguir siendo tratado como una cloaca histórica ni como un problema aplazado por gobiernos locales, regionales y nacionales. En la propuesta de Cepeda, el agua implica ordenar el territorio, recuperar cuencas, fortalecer comunidades y entender que el desarrollo no puede seguir destruyendo la fuente misma de la vida.

Uno de los puntos más fuertes de la propuesta es extender la experiencia del mínimo vital de agua de la Bogotá Humana a todo el país. Gaitán lo planteó como una apuesta concreta. Garantizar la gestión comunitaria del agua y llevar esa experiencia nacionalmente. Esto conecta directamente con el legado de Gustavo Petro en Bogotá, cuando el acceso básico al agua fue defendido como un derecho y no como una mercancía. Cepeda busca retomar esa línea y ampliarla en clave nacional.

La propuesta también toca un tema que ya no puede seguir esperando. La gestión del riesgo. Heiner Gaitán habló de reestructurar la institucionalidad encargada de atender emergencias y de fortalecer la Defensa Civil para preparar al país frente al llamado “mega niño”, un fenómeno climático que amenaza con sequías en la zona Andina y Caribe, e inundaciones en la Amazonía y el suroccidente. La advertencia es grave. Colombia no solo necesita reaccionar cuando llegue el desastre, necesita prepararse antes.

En ese sentido, el proyecto de Cepeda se presenta como continuidad y profundización del gobierno de Gustavo Petro, especialmente en la defensa de la vida, la naturaleza, la justicia climática y el territorio. La campaña no está hablando solo de sembrar árboles o hacer discursos verdes. Está hablando de enfrentar intereses económicos, revisar el uso del agua, proteger páramos, garantizar mínimo vital, fortalecer la gestión comunitaria y preparar al país para una crisis climática que ya está golpeando con fuerza.

Por eso el debate sobre el agua puede convertirse en uno de los temas más potentes de la campaña. Porque no es abstracto. Es el recibo que llega más caro, el barrio que se queda sin servicio, el campesino que no puede regar su cultivo, el río contaminado, el páramo amenazado, la ciudad que crece sin control y la familia que teme por el futuro de sus hijos. María del Mar Pizarro lo resumió con una idea central. Este debe ser “el gobierno de la protección hídrica”.

Cepeda está poniendo sobre la mesa una pregunta necesaria para el país, ¿El agua será un derecho protegido por el Estado o seguirá siendo capturada por quienes tienen más poder económico? La respuesta de su campaña ha sido puntual en este tema, defender el agua es defender la vida, la ciudad región, el campo, los páramos y el futuro. Y en medio de sequías más intensas, lluvias extremas y territorios cada vez más vulnerables, esa propuesta deja de ser ambientalismo y se convierte en una disputa por la supervivencia.v

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