La congresista Katherine Miranda aseguró que apoyará a Abelardo de la Espriella y que no lo hace por razones ideológicas sino porque considera que es la mejor opción frente a Iván Cepeda. Sin embargo, sus declaraciones generaron una inmediata reacción de rechazo entre dirigentes, militantes y ciudadanos, pues durante años ella se identificó como una figura distante del uribismo y de los sectores más conservadores de la política nacional.
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La polémica se intensificó porque la decisión llega en una campaña a la presidencia marcada por profundas diferencias sobre el futuro del país. Mientras Iván Cepeda ha centrado su discurso en la implementación de la paz, la defensa de los derechos humanos, el fortalecimiento de la cultura, la educación y la protección ambiental y de la vida, Abelardo de la Espriella ha defendido propuestas que han sido cuestionadas por organizaciones sociales, académicos, sectores ambientales y defensores de la paz.
Por esa razón, para muchos observadores el anuncio de Miranda no fue interpretado como un simple respaldo electoral, sino como un giro y una contradicción política. Las críticas se multiplicaron en redes sociales apenas se conocieron sus declaraciones, donde miles de usuarios cuestionaron cómo una dirigente que durante años criticó al uribismo y a la extrema derecha termina respaldando a un candidato que se ha convertido en el principal referente de esos sectores.
Katherine Miranda fue un producto artificial del marketing que debemos condenar a la absoluta irrelevancia política. De derechas siempre y sin profundidad ideológica. Una vendida sin principios. Ojalá los verdes la expulsen pronto de su partido.
— Shameel Thahir Silva 🔻 (@ShameelThahir) June 9, 2026
Uno de los cuestionamientos más fuertes provino de Nicolás Riaño, edil de Teusaquillo por la Alianza Verde, quien manifestó públicamente su rechazo a la decisión y anunció que impulsará mecanismos internos para solicitar la expulsión de Miranda del partido. En sus pronunciamientos, Riaño sostuvo que la representante estaría desconociendo los principios fundamentales de la colectividad y alejándose de las banderas que permitieron construir su trayectoria política.
Las publicaciones realizadas por Riaño tuvieron amplia difusión y abrieron un debate sobre la coherencia política y la responsabilidad que tienen los dirigentes frente a los ciudadanos que los eligieron. Para numerosos sectores progresistas, la representante habría cruzado una línea difícil de explicar después de años presentándose como una voz crítica frente a las prácticas y discursos que hoy encarna el candidato que decidió respaldar.
La controversia también puso sobre la mesa una discusión más amplia sobre el papel de los liderazgos políticos en tiempos de polarización. Numerosos ciudadanos señalaron que no se trata simplemente de elegir entre dos nombres, sino entre dos proyectos profundamente distintos de país. Por eso consideran que el respaldo a Abelardo de la Espriella tiene implicaciones políticas que van mucho más allá de una decisión individual.
Solicitaré formalmente la expulsión de @KatheMirandaP del @PartidoVerdeCoL
— Edil Nicolás Riaño (@nicolasrianoj) June 9, 2026
Desconoce la historia, principios y decisiones tomadas. Seguramente, estará muy cómoda en el Centro Democrático. https://t.co/tba5ynbqhX
Para los críticos de la representante, el problema no radica únicamente en su voto, sino en el símbolo que representa. Consideran contradictorio que una dirigente elegida por sectores que históricamente se opusieron al uribismo termine apoyando a un candidato respaldado por figuras de la derecha nacional e internacional, incluido el presidente estadounidense Donald Trump.
La situación se vuelve aún más delicada porque ocurre a pocos días de una elección considerada decisiva para el futuro político del país. En este contexto, cada adhesión, cada respaldo y cada pronunciamiento adquieren una relevancia especial. Mientras Nicolás Riaño avanza en su intención de solicitar medidas internas dentro del partido, el debate continúa creciendo. Lo que parecía un simple anuncio electoral terminó transformándose en una controversia que pone en discusión la coherencia política, la manipulación y deslealtad con los electores y el rumbo que algunas personas han decidido tomar en la recta final hacia la segunda vuelta presidencial.





