Las imágenes hablan por sí solas y han provocado una comparación inevitable. En el Chocó, la gobernadora Nubia Carolina Córdoba-Curi apareció con botas y guantes, ayudando a descargar ladrillos y bloques destinados a la reconstrucción de viviendas golpeadas por el terremoto. En Barranquilla, el presidente Abelardo de la Espriella recorría alegre una feria gastronómica. La diferencia de escenarios resulta particularmente cuestionable en un país que todavía enfrenta las consecuencias de la tragedia que golpeó con fuerza a varias regiones.
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El terremoto del pasado 10 de agosto dejó al Chocó ante una emergencia de enormes dimensiones. Desde las primeras horas, Córdoba asumió con toda la responsabilidad y el compromiso con las poblaciones el liderazgo público que se esperaba. En este momento crítico, como gobernadora planteó una de las necesidades más urgentes para la fase posterior al rescate y la atención inmediata, conseguir materiales para reparar y reconstruir las viviendas afectadas.
La líder departamental propuso la creación de un Banco de Materiales para reunir cemento, acero, ladrillos y otros elementos indispensables para que las familias puedan volver a tener un techo seguro. Desde el principio de la tragedia se registró ese llamado, cuando la mandataria pidió además apoyo de empresarios y profesionales especializados en evaluación de estructuras.
¡Gobernadora con las botas puestas!
— burbujapolitica (@burbujapolitica) August 24, 2026
La gobernadora del Chocó Nubia Carolina Córdoba, se confunde entre la gente descargando bloques de ladrillo para reconstruir el departamento. pic.twitter.com/uoa3aLfwrE
Ahora, las cámaras captaron a la propia gobernadora participando solidariamente en una de esas labores. No se trató de una rueda de prensa, una fotografía protocolaria o una intervención desde un escritorio. Las imágenes difundidas en redes muestran a Córdoba descargando materiales de construcción y ayudando a trasladarlos hacia un banco de materiales. El gesto rápidamente se convirtió en contenido viral y despertó comentarios de ciudadanos que destacaron su presencia directa en territorio.
La escena adquiere todavía más fuerza porque ocurrió durante el domingo, un día normalmente de descanso. En medio de una emergencia que ha obligado a miles de personas a concentrar sus esfuerzos en recuperar viviendas, conseguir agua, reconstruir infraestructura y reorganizar sus comunidades, la mandataria apareció realizando una tarea elemental pero simbólica, mover los materiales que servirán para volver a levantar las casas afectadas.
Córdoba no está solamente anunciando la reconstrucción. Está tratando de mostrarla desde el territorio. Y esa diferencia importa especialmente en un departamento que históricamente ha enfrentado enormes dificultades sociales, económicas y de infraestructura. Desde el momento del sismo se habló de la situación en los 23 municipios del departamento y de las más de 140 personas heridas y 14 fallecidas, además de los graves daños materiales.
En las primeras horas de la emergencia, la mandataria también explicó que persistían problemas de electricidad y comunicaciones y reclamó insumos médicos para atender a los afectados. Ese contexto permite entender por qué la imagen de Córdoba cargando bloques tiene una potencia política mucho mayor que la de una simple publicación viral. No está cargando ladrillos por espectáculo. La imagen ocurre dentro de una estrategia que ella misma había planteado para acelerar la reconstrucción.
Mientras la gobernadora del Chocó, Nubia Carolina Córdoba Curi, aparece descargando personalmente ladrillos para apoyar a su comunidad, Abelardo de la Espriella se encuentra participando en ferias y actividades públicas en Barranquilla.
— Steven Liévano (@StevenLievano) August 23, 2026
Las imágenes han generado una comparación… pic.twitter.com/zVCykJrc6A
Y allí aparece el contraste que se ha cuestionado respecto a la agenda presidencial. El sábado 22 de agosto, Abelardo de la Espriella llegó al Centro de Eventos Puerta de Oro para participar en Sabor Barranquilla 2026. Medios tradicionales informaron que el mandatario recorrió muy alegre la feria acompañado por el alcalde Alejandro Char y que conversó con cocineros, restaurantes, emprendedores y representantes de la industria gastronómica.
El respaldo a la gastronomía y al emprendimiento regional, por supuesto, no constituye por sí mismo una conducta cuestionable. Sabor Barranquilla es una feria consolidada y el propio Ministerio de Comercio ha destacado su importancia para el turismo y la economía del Caribe. En 2025, durante el gobierno del presidente Petro, el Ministerio resaltó que el evento generó ventas superiores a 2.400 millones de pesos y reunió a más de 22.000 visitantes.
Pero el problema político aparece cuando se ponen ambas imágenes una al lado de la otra. Una gobernadora, comprometida con las poblaciones, descargando ladrillos en uno de los departamentos que sufrió el terremoto. Por otro lado, el presidente recorriendo contento una feria gastronómica en Barranquilla. Una mandataria con liderazgo tratando de convertir materiales de construcción en viviendas. Y un jefe de Estado probando platos en una feria.
La discusión que se ha abierto en redes por la ciudadanía no consiste en afirmar que el presidente no pueda cumplir una agenda económica durante una emergencia. El punto es otro. En una tragedia de esta magnitud, la ciudadanía también observa dónde está el poder, qué prioridades asume y qué funcionarios aparecen en el terreno más crítico.
Y mientras tanto en la Colombia de verdad, esto hace la gobernadora del Chocó sin descanso.
— Luis Ernesto Olave V (@LUISEROLAVE) August 17, 2026
¡Así es como se le sirve al pueblo! https://t.co/WPPY865gMt pic.twitter.com/CYmm856vya
Y en ese escenario, Córdoba muestra una imagen de compromiso y solidaridad que difícilmente puede fabricarse desde una oficina. La gobernadora se puso las botas. La fotografía resulta particularmente poderosa porque contradice una de las críticas más frecuentes contra la política tradicional, aquella en la que los funcionarios aparecen durante las crisis para pronunciar discursos, entregar anuncios y desaparecer cuando llega el momento de ejecutar las tareas difíciles. En este caso, la mandataria aparece haciendo parte de una actividad concreta de reconstrucción.
La estrategia del Banco de Materiales tampoco se limita a una operación simbólica. La iniciativa busca reunir elementos como cemento, varillas de acero, ladrillos, zinc, tuberías, sanitarios, tanques de agua y materiales eléctricos, de acuerdo con información divulgada sobre la campaña de reconstrucción.
Por eso la actuación de Córdoba genera respaldo entre quienes consideran que los gobernantes deben involucrarse personalmente en los problemas que afectan a sus comunidades. En las publicaciones que circularon sobre la escena, los comentarios resaltaron precisamente su presencia en territorio y su disposición para participar en las labores.
Nubia Carolina Córdoba (Gobernadora del Chocó) tiene pinta de ser presidenciable. pic.twitter.com/qCI8Bq3Pwu
— Daniela Montoya (@LauraDanielaCM) August 18, 2026
La imagen también tiene un componente simbólico adicional. En un departamento donde durante años se han acumulado reclamos por abandono estatal, una gobernadora que aparece ayudando a mover materiales puede convertirse en una figura de resistencia frente a la adversidad. Esa es la diferencia que Córdoba está consiguiendo comunicar.
Y esa señal contrasta con la fotografía presidencial en Barranquilla, donde De la Espriella estaba recorriendo contento los espacios de la feria junto al alcalde Alejandro Char y Katia Nule. En un país golpeado por una tragedia, la política también se comunica mediante imágenes. Y pocas imágenes pueden resultar tan contundentes como la de una gobernadora cargando los mismos materiales que necesitan las familias afectadas, mientras el presidente hace turismo.
Córdoba está intentando convertir la emergencia en una operación de reconstrucción visible. De la Espriella, en cambio, aparece en una agenda pública de promoción económica. Ambas actividades pueden tener justificación institucional. Pero en medio de una de las mayores tragedias que ha sufrido Colombia, la percepción ciudadana no se construye únicamente con comunicados oficiales. Se construye con presencia, compromiso y solidaridad.





