¿Y la plata de las donaciones? “La cucuteña”, tiktoker abelardista, habría utilizado para pagar su arriendo el dinero recibido de donaciones para los damnificados del terremoto

Una colecta que prometía convertirse en otra mano amiga para los damnificados del terremoto termina envuelta en preguntas incómodas. La creadora de contenido conocida como La Cucuteña reconoció que primero pagó su arriendo y después hizo una donación, mientras sus seguidores cuestionan la ausencia de facturas y soportes sobre el dinero recaudado.

La solidaridad también necesita cuentas claras, especialmente cuando el dinero sale del bolsillo de ciudadanos que confían en una persona para ayudar a quienes lo perdieron todo. Ese es precisamente el problema que hoy persigue a la creadora de contenido y seguidora de Abelardo de la Espriella conocida como La Cucuteña, luego de que fragmentos de sus transmisiones en TikTok desataran una fuerte controversia por la manera en que habría administrado una colecta destinada a los damnificados del terremoto.

La frase que encendió la discusión fue pronunciada por la propia creadora durante uno de sus lives. Al referirse al pago de su vivienda y a las posteriores ayudas, afirmó de manera textual que “yo primero pagué el arriendo y después hice la donación”. La declaración rápidamente fue criticada por la ciudadanía y especialmente por quienes habían entregado dinero con la expectativa de que fuera utilizado para atender la emergencia.

El asunto no termina allí. Otro de los fragmentos difundidos muestra a La Cucuteña explicando por qué decidió no solicitar una factura de las compras realizadas para las ayudas. La explicación de la seguidora de De la Espriella también provocó cuestionamientos, pues en una colecta de este tipo los comprobantes son precisamente una de las herramientas más sencillas para demostrar cuánto dinero entró, cuánto se gastó y qué productos fueron adquiridos.

@cuc.nequi.nequi.c

Primero pago el arriendo y después ayudo 🤣🤣#cucuteña #ayuda #seguidores❤

♬ Covered By God – Keiko Murata

“Le dije yo a la muchacha: ‘no me dé factura’. Entre mí dije: ‘no voy a mostrar factura porque a mí, si la gente que donó y ayudó no me está pidiendo explicaciones, no tengo por qué rendirles explicaciones ni cuentas a nadie”, aseguró la creadora abelardista durante la transmisión. Y allí aparece el punto que más incomodidad ha generado en redes sociales. Si una persona pide dinero públicamente para ayudar a familias afectadas por una tragedia nacional, la transparencia deja de ser un asunto secundario. No basta con mostrar posteriormente algunas compras o publicar imágenes de mercados. Los donantes tienen derecho a conocer, al menos, cuánto se recaudó y cómo terminó siendo utilizado ese dinero.

La controversia ha sido publicada en medios nacionales y en redes sociales que señalan que hasta el momento no existe información comprobada que permita establecer cuánto dinero recibió La Cucuteña, cuánto destinó finalmente a las ayudas o de dónde salió específicamente el dinero utilizado para pagar el arriendo.

También circulan publicaciones en Facebook e Instagram que presentan el caso de manera mucho más contundente y aseguran que la creadora habría utilizado parte de los aportes para cubrir sus gastos personales. 

Y es que La Cucuteña mostró imágenes de compras que presentó como parte de la ayuda. En uno de los registros, por ejemplo, aparece junto a distintos productos y sobre el video se lee “Segunda parte de la Donación del team cucuteña”. Es decir, existen imágenes que respaldan que realizó compras y que posteriormente presentó como supuestas donaciones. El problema es que no se conoce cuánto costaron esos productos ni si representan la totalidad o apenas una parte de lo recaudado.

La pregunta entonces resulta mucho más sencilla que todas las discusiones que han surgido en redes. ¿Cuánto dinero recibió realmente? Esa cifra permitiría empezar a reconstruir la historia. Después vendría determinar cuánto se gastó, qué productos fueron comprados, a quiénes fueron entregados y cuánto dinero, si quedó algún remanente, permaneció en manos de la organizadora.

El terremoto que provocó la campaña convirtió la solidaridad ciudadana en una carrera contra el tiempo. Miles de personas buscaron mecanismos para ayudar a las comunidades afectadas y las redes sociales se transformaron en un gigantesco punto de encuentro para recolectar alimentos, agua, medicamentos y recursos económicos.

En ese contexto, cualquier persona que solicite dinero para una emergencia adquiere una responsabilidad adicional frente a quienes confían en ella. No necesariamente porque exista una obligación legal de publicar cada movimiento financiero en redes sociales, sino porque la confianza de los donantes depende precisamente de que puedan comprobar que sus aportes llegaron al destino anunciado.

Por eso, la explicación de que “no tengo por qué rendirles explicaciones ni cuentas a nadie” resulta particularmente desafortunada desde el punto de vista de la confianza pública. Aunque La Cucuteña sostenga que quienes donaron no le exigieron comprobantes, la ausencia de facturas dificulta precisamente despejar las dudas que terminaron convirtiendo la colecta en una polémica.

@tu.cielo.hermoso0

deberías ser transparente con las donaciones @La cucuteña🇦🇴

♬ ominous – insensible

El caso también pone sobre la mesa una diferencia importante entre recibir donaciones personales y pedir recursos para una causa colectiva. Cuando se solicita dinero con el argumento de ayudar a damnificados, la transparencia se convierte en parte esencial de la campaña. Hasta ahora, los materiales disponibles en redes sociales no permiten responder las preguntas sobre el manejo de La Cucuteña respecto a la colecta de dinero.

Y esa es justamente la parte que debería aclararse. Una relación detallada de ingresos y gastos, los comprobantes de las compras y una explicación precisa sobre el origen del dinero utilizado para pagar el arriendo podrían disipar buena parte de la controversia. Sin esos elementos, cada nuevo video seguirá alimentando las sospechas sobre la seguidora abelardista. La emergencia que motivó la colecta merece algo mucho más serio que unas publicaciones en TikTok. Los damnificados necesitan ayuda, pero quienes entregaron su dinero también merecen saber si su donación llegó a quien lo necesitaba.

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