La pelea interna en el Centro Democrático ya no se disimula y amenaza con convertirse en una fractura abierta que deja heridas políticas profundas. José Félix Lafaurie, esposo de María Fernanda Cabal, terminó de dinamitar la crisis al admitir públicamente que no sienten ninguna lealtad con los participantes de la llamada Gran Consulta y que, en el fondo, el camino que se perfila apunta hacia Abelardo de la Espriella, dejando a Paloma Valencia cada vez más sola dentro del uribismo.
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En medio del escándalo por la carta en la que Lafaurie y Cabal anunciaron su retiro del partido y pidieron una escisión, el dirigente gremial dejó frases que cayeron como un baldado de agua fría en las filas del Centro Democrático. Allí, sin rodeos, lanzó una declaración que muchos interpretaron como una traición abierta a la candidata oficial del partido: “¿Qué obligación tiene María Fernanda con el resto de los que participan en la consulta? (…) Si hubo exclusiones con ella, entonces no hay ninguna razón para apoyar a cualquier otro”.
¿Para dónde van María Fernanda Cabal y José Felix Lafaurie? ¿Para las toldas de Abelardo de la Espriella?
— León Valencia (@LeonVaLenciaA) January 26, 2026
Otra vez Uribe enfrenta la gran dificultad de encontrar un heredero o heredera fiable, leal, competitivo y con la reciedumbre que implica la política colombiana. En el pasado…
Aunque aseguró que “por ahora” siguen respaldando a Paloma Valencia, sus propias palabras parecen desmentirlo. Lafaurie no ocultó su cercanía con Abelardo de la Espriella y se deshizo en elogios hacia el abogado, dejando claro que la afinidad política es evidente. “Tenemos muchísima afinidad con él; ha dicho lo mismo que ha mencionado María Fernanda sobre los temas centrales de la política colombiana en materia de la seguridad y la defensa de las instituciones”, afirmó, reconociendo que hay “muchas cosas en común” entre el discurso de Cabal y el del jurista.
El mensaje fue claro: el problema no es ideológico, es partidista. Y en ese pulso, el Centro Democrático aparece como el gran perdedor. Lafaurie explicó que el único obstáculo para respaldar abiertamente a De la Espriella es la autorización formal de la escisión, pues de lo contrario se configuraría una doble militancia. Sin embargo, dejó abierta la puerta a que él mismo asuma ese respaldo político. “Yo lo que hago simplemente es ser coequipero de ella”, dijo, dejando entrever que la salida ya está prácticamente decidida.
En la derecha el patriarcado es el que manda. Cabal no renunció, la renunciaron, y Paloma Valencia la tienen como una carta para negociar con Abelardo. Muy distinto al pacto histórico, donde la mitad de los elegidos deben ser mujeres. ¡En estas elecciones nos consolidaremos como… pic.twitter.com/PIXa2b2csr
— Alejo TORO (@AlejoToroAnt) January 26, 2026
Lejos de mostrar autocrítica, Lafaurie descargó la responsabilidad sobre el partido y confirmó su ruptura emocional y política con la colectividad fundada por Álvaro Uribe. “Yo lo que estoy diciendo es que queremos irnos del Centro Democrático, que nos permitan irnos y lo hacemos porque se agotó el espacio”, aseguró, sellando una ruptura que expone el desorden interno y la falta de cohesión del uribismo en plena carrera hacia 2026.
Así, mientras Paloma Valencia intenta sostener su candidatura como abanderada oficial, Lafaurie y Cabal dejan la sensación de que ya están mirando hacia otro lado, coqueteando con Abelardo de la Espriella y desconociendo cualquier compromiso con la consulta que el propio partido promovió. Una jugada que no solo profundiza la crisis del Centro Democrático, sino que deja en evidencia una disputa de egos y ambiciones que amenaza con implosionar al uribismo desde adentro.





