Las declaraciones de Jennifer Pedraza contra la senadora Alejandra Omaña provocaron una inmediata ola de reacciones porque, más allá del debate político, pusieron sobre la mesa acusaciones de enorme gravedad que, hasta el momento, no han sido acompañadas de pruebas públicas que las respalden. La controversia comenzó durante una entrevista concedida por Pedraza a una emisora nacional. Allí, mientras hablaba sobre su agenda legislativa y sus diferencias frente a distintos sectores políticos, aseguró estar «absolutamente en contra de la agenda proxeneta» que, según ella, estaría siendo promovida dentro del Congreso.
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«Yo estoy absolutamente en contra de la agenda proxeneta. Y no me refiero solamente a usted, sino a quienes se han movido para hacerlo hoy en el Congreso», afirmó Pedraza al referirse a Alejandra Omaña. La senadora fue más allá y sostuvo que existiría un supuesto lobby de empresarios vinculados al sector webcam alrededor de iniciativas legislativas relacionadas con la regulación del trabajo sexual.
«Ni siquiera estoy hablando en particular de quienes ven en una visión regulacionista la garantía de los derechos de las mujeres, que para mí están en explotación sexual», manifestó Pedraza. Sin embargo, sus afirmaciones rápidamente despertaron cuestionamientos debido a que la congresista no presentó públicamente evidencias concretas que demostraran la existencia de ese supuesto cabildeo ni la participación de Alejandra Omaña en actividades ilegales o irregulares.
Es gravísima la acusación que con ligereza lanza la Senadora Jennifer Pedraza contra nuestra compañera @aleomanao.
— Johana Osorio (@JohanaOsorioM_) July 28, 2026
Una cosa es ser abolicionista, pero otra muy diferente es tildar a alguien de tener “agenda proxeneta” por defender una agenda de regulación y garantía de derechos…
Precisamente esa ausencia de pruebas fue uno de los puntos que más llamó la atención durante la discusión política que siguió a sus declaraciones. La respuesta de Alejandra Omaña no tardó en llegar. La senadora del Pacto Histórico calificó las afirmaciones como «muy graves» y anunció que acudirá ante la Fiscalía para defender su nombre. «Uno no puede simplemente ir mandando acusaciones a diestra y siniestra sin saber las consecuencias de eso», respondió.
Omaña insistió en que su trabajo legislativo no busca favorecer empresarios ni redes de explotación, sino defender los derechos de quienes ejercen el trabajo sexual de manera voluntaria y acompañar a quienes desean abandonar esa actividad. «Se nos ha querido acusar de defender una agenda proxeneta porque defendemos los derechos de quienes ejercen trabajo sexual en Colombia. Hemos sido claros con nuestra postura», afirmó.
Además, recordó que durante años ha desarrollado trabajo social con mujeres que buscan alternativas laborales y aseguró que parte de ese acompañamiento incluso se ha realizado con recursos propios y mediante procesos de activismo anteriores a su llegada al Congreso. La senadora también dejó claro que no piensa convertir el Congreso en un escenario de enfrentamientos personales. «No estoy dispuesta a ser el sparring de Jennifer Pedraza durante los próximos cuatro años», señaló.
Asqueroso el nivel de desinformación y estigmatización de @JenniferPedraz al señalar a la senadora @aleomanao como si defender los derechos de quienes ejercen trabajo sexual fuera equivalente a promover el proxenetismo o la trata.
— Juli Salamanca (@JuliSalama11) July 27, 2026
Muy predecible de una senadora que manipula la… https://t.co/e2I4zvgQPX
El episodio volvió a poner en evidencia una de las divisiones más profundas dentro de los movimientos feministas colombianos. Mientras Jennifer Pedraza defiende una postura abolicionista según la cual la regulación del trabajo sexual termina legitimando escenarios de explotación, Alejandra Omaña sostiene que desconocer los derechos laborales de quienes ejercen esa actividad de manera voluntaria solo incrementa su vulnerabilidad.
Se trata de un debate complejo que existe en numerosos países y que enfrenta dos visiones distintas. Pero una cosa es la discusión ideológica y otra muy diferente son las acusaciones personales. Por eso distintos sectores políticos han advertido que un señalamiento tan delicado exige un alto nivel de responsabilidad y respaldo probatorio.
La propia Jennifer Pedraza explicó posteriormente que sus cuestionamientos no estaban dirigidos exclusivamente contra Alejandra Omaña, sino que provenían de su experiencia durante el trámite de proyectos relacionados con la trata de personas cuando era representante a la Cámara.
Aun así, la controversia ya estaba instalada. La discusión rápidamente ocupó espacios en redes sociales, programas radiales y medios nacionales, donde numerosos usuarios le reclamaron prudencia a Pedraza antes de atribuir condutas tan graves a un congresista sin que exista una decisión judicial o una investigación que las confirme.
Jennifer se está “miranizando” tan rápido que ahora llama “agenda proxeneta” a la defensa de los derechos de las trabajadoras sexuales. Dos doritos más y sale a hablar de la ideología de género y del cambio se sexo de las infancias. https://t.co/FnL8h1FT0C
— Mario Roberto (@MarioRobertoP) July 27, 2026
El enfrentamiento ocurre, además, en un momento de alta tensión política dentro del Congreso, donde el inicio del nuevo periodo legislativo ya viene marcado por fuertes diferencias entre distintas bancadas sobre temas relacionados con derechos de las mujeres, regulación del trabajo sexual y políticas públicas frente a la explotación.
Mientras Jennifer Pedraza insiste en que el Estado debe concentrarse exclusivamente en combatir las redes de explotación y ofrecer alternativas económicas a las mujeres vulnerables, Alejandra Omaña sostiene que reconocer derechos laborales no equivale a defender proxenetismo ni explotación.
Ahora el escenario podría trasladarse de la arena política a los estrados judiciales. Si Alejandra Omaña concreta las acciones legales anunciadas, corresponderá a las autoridades determinar si las declaraciones de Jennifer Pedraza estuvieron amparadas por la libertad de expresión y el debate político o si, por el contrario, afectaron injustificadamente el buen nombre de la congresista.





