El Gobierno del presidente Gustavo Petro volvió a dar un golpe simbólico y estructural en la historia del país al entregar tierras que pertenecieron al narcotraficante Gonzalo Rodríguez Gacha a familias campesinas. La decisión no solo representa una reparación histórica, sino también un paso firme en la transformación del campo colombiano.
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La entrega de estos predios, que durante décadas estuvieron vinculados a economías ilegales y acumulación violenta de tierras, marca un cambio de rumbo. Lo que antes fue símbolo de despojo, hoy se convierte en oportunidad para el campesinado y en una herramienta para la producción de alimentos.
Desde la Agencia Nacional de Tierras, su director Juan Felipe Harman ha sido enfático en el sentido de estas acciones. La recuperación de tierras no es solo un trámite administrativo, sino una apuesta por la justicia social y la dignificación del campesinado, sectores históricamente golpeados por la concentración de la tierra.
Harman destacó el carácter histórico de esta entrega a través de su cuenta en la red social X. “Tierras que pertenecieron a Gonzalo Rodríguez Gacha hoy pasan a manos del campesinado”, afirmó el funcionario, subrayando que esta acción representa un acto de justicia social y una reparación histórica para el campo colombiano. En su publicación, Harman resaltó que la política agraria del Gobierno del presidente Gustavo Petro busca devolver la tierra a quienes la trabajan, transformando predios vinculados al narcotráfico en oportunidades de vida digna y producción para las comunidades rurales.
10:00 p. m. | A esta hora culminamos la recuperación total del predio Rancho Hermosillo, en el Magdalena Medio.
— Harman Felipe (@harmanfelipe) April 14, 2026
Esta tierra, que perteneció a alias “Gacha” y que durante años permaneció ocupada ilegalmente por un particular, hoy pasa de la concentración al trabajo campesino, al… pic.twitter.com/PNxZZT0DJA
Este tipo de entregas no son hechos aislados. Forman parte de una política estructural que el Gobierno ha venido impulsando desde el inicio de su mandato. En marzo de 2026, el propio presidente confirmó la entrega de más de 700.000 hectáreas a campesinos como parte de la reforma agraria, avanzando hacia la meta de tres millones de hectáreas redistribuidas.
A esto se suman procesos como el de Chaparral, Tolima, donde se oficializó la entrega de más de 82.500 hectáreas a comunidades rurales, beneficiando a cerca de 5.000 familias y consolidando zonas de reserva campesina. Estos antecedentes evidencian que la política de tierras del Gobierno no se queda en anuncios, sino que se materializa en hechos concretos.
El propio presidente Petro ha insistido en el sentido profundo de estas medidas. “La tierra tiene que quedar en manos campesinas”, ha afirmado, destacando que cada hectárea recuperada debe convertirse en sustento y dignidad para las familias rurales.
La Hacienda Rancho Hermosillo, en Puerto Salgar, Cundinamarca, antigua propiedad del narcotraficante Gacha, es tierra muy productiva y estratégica que pasó a manos del Estado en 1999 y que, durante 26 años, estuvo en la mira de intereses políticos, privados y gobiernos corruptos… pic.twitter.com/sFa8FfxZI6
— Harman Felipe (@harmanfelipe) November 20, 2025
La entrega de tierras que pertenecieron a Gacha también tiene una carga histórica. Durante décadas, Colombia vivió una concentración de la tierra impulsada por la violencia, el narcotráfico y el despojo. Hoy, el Estado recupera esos predios para devolverlos a quienes realmente los trabajan.
En medio de un debate político intenso y de críticas constantes de sectores de oposición, el Gobierno responde con acciones concretas que buscan transformar la estructura agraria del país. La redistribución de tierras no solo es una promesa de campaña, sino una política en marcha. Además, estas entregas tienen un impacto directo en la economía rural. Al garantizar acceso a la tierra, se promueve la producción agrícola, se fortalece la soberanía alimentaria y se generan condiciones para una vida digna en el campo.
La medida también se enmarca en los compromisos de paz y en las recomendaciones de organismos internacionales, que han señalado la necesidad de avanzar en una reforma agraria como base para la estabilidad social en Colombia.





