¿Empalme o persecución? ¡Ministro de Justicia explota y acusa a Abelardo de convertir la transición en una cacería política!

El empalme entre el gobierno del presidente Gustavo Petro y la administración entrante de Abelardo de la Espriella comenzó rodeado de tensión, desconfianza y acusaciones de intimidación. El actual ministro de Justicia, Jorge Iván Cuervo, cuestionó el tono utilizado por el equipo del presidente electo, advirtió que un comité de empalme integrado por particulares no tiene facultades de auditoría y defendió que la transición debe hacerse con reglas claras, sin presunción de culpabilidad y sin convertir la entrega de información en una especie de juicio político anticipado.

El proceso de empalme presidencial, que debería ser un escenario técnico, institucional y democrático, entró en una zona de alta tensión después de las fuertes declaraciones del ministro de Justicia, Jorge Iván Cuervo, contra la forma en que el equipo de Abelardo de la Espriella estaría planteando la transición con el gobierno del presidente Gustavo Petro.

Cuervo, abogado, profesor universitario y jefe de la cartera de Justicia, publicó un extenso mensaje en redes sociales en el que cuestionó lo que calificó como un “tono de intimidación constante” por parte del gobierno entrante. Sus palabras apuntan directamente al ambiente que rodea el empalme y a la manera como algunos sectores de derecha estarían intentando presentar la salida del gobierno Petro no como una transición democrática, sino como si se tratara de una administración culpable antes de rendir cuentas. Algo que nunca había sucedido en Colombia.

El ministro afirmó que ese clima de opinión hace pensar “no en una transición democrática, sino en la salida por la puerta de atrás de una ‘organización criminal en el poder’”. Con esa frase, Cuervo puso sobre la mesa una preocupación de fondo. La posibilidad de que el empalme deje de ser un procedimiento institucional para convertirse en una plataforma de estigmatización política contra los funcionarios del gobierno saliente.

Según el ministro, desde el Ministerio de Justicia ya está lista toda la información necesaria para un empalme técnico y transparente, conforme a lo que exige la ley. Sin embargo, advirtió que la entrega de esa información debe hacerse bajo el marco jurídico correspondiente y no bajo presiones, amenazas o señalamientos generalizados. Actos sin precedentes en los procesos de transición democrática que ha adelantado el país.

Uno de los puntos centrales de su intervención fue la diferencia entre empalme, rendición de cuentas y auditoría. Cuervo explicó que en Colombia el diálogo entre un gobierno entrante y uno saliente es una buena práctica democrática, pero no una obligación legal en los términos en que algunos parecen estar planteándola. En cambio, recordó que la rendición de cuentas sí es una obligación legal, regulada por la Ley 951 de 2005 y el artículo 50 de la Ley 1757, normas que establecen el deber de informar a la ciudadanía sobre la gestión realizada, los resultados de los planes de acción y el avance en la garantía de derechos.

El ministro fue enfático al señalar que un comité de empalme integrado por particulares no tiene competencias legales de auditoría. Esa función, recordó, corresponde exclusivamente a los organismos de control, como la Contraloría, la Procuraduría y las demás autoridades competentes. Por eso cuestionó que el empalme pueda ser usado como si se tratara de una investigación paralela o de un proceso anticipado de juzgamiento contra ministros y directores de entidades.

“El Comité de empalme, integrado por particulares, no tiene competencias legales de auditoría. Esto solo corresponde a organismos de control”, señaló Cuervo, al insistir en que la mayoría de la información que se entrega en estos procesos es oficial y de acceso público. Quienes reciben son funcionarios administrativos, no jueces.

La polémica creció luego de que la Procuraduría General de la Nación y la Contraloría General de la República emitieran una directiva conjunta solicitando al gobierno saliente entregar información completa sobre asuntos administrativos, contractuales, presupuestales y misionales para garantizar la continuidad de la gestión pública. Los organismos de control afirmaron que esa información debe permitir a la administración entrante conocer obligaciones institucionales en curso, entidades comprometidas y medidas que deban mantenerse, ajustarse o articularse.

Sin embargo, Cuervo cuestionó que ese pronunciamiento pueda terminar validando una asimetría en las reglas de juego. Según dijo, el respaldo institucional a las solicitudes del nuevo gobierno puede alimentar un ambiente en el que el gobierno saliente parece obligado a defenderse de una presunción de culpabilidad antes incluso de entregar formalmente el poder.

El ministro utilizó una imagen especialmente fuerte para describir el clima que, según él, se ha instalado alrededor del empalme. Dijo que pareciera que el escenario ideal para algunos sería tener delegados de la Fiscalía y del CTI afuera de cada comisión, listos para hacer efectivas órdenes de captura contra ministros y directores de entidades. Con esa frase buscó advertir que el proceso no puede convertirse en una operación de intimidación institucional.

Aun así, Cuervo aseguró que cumplirá las disposiciones de las autoridades. “Un demócrata cumple las reglas de juego hasta el final”, afirmó, al tiempo que expresó su intención de desvirtuar lo que llamó una presunción de culpabilidad contraria al Estado de Derecho. El debate deja en evidencia que la transición entre Petro y De la Espriella no será un simple trámite administrativo. Por el contrario, debido a las actuaciones del equipo entrante el empalme ya se convirtió en un campo de disputa política sobre el balance del gobierno saliente, los límites del control institucional y el papel que tendrá el equipo que llega en la revisión de la gestión pública.

Para el gobierno Petro, el mensaje de Cuervo busca defender una transición con garantías, sin persecución política y con respeto por la legitimidad democrática de la administración saliente. La tensión apenas comienza. Lo que debería ser una entrega ordenada de información se está transformando, gracias a las actuaciones del nuevo equipo, en un choque que va en contravía de lo que se espera de una transición democrática.

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