El plan de la nueva administración para arrancar con el control del Senado terminó convertido en una de las derrotas políticas más sonoras de los últimos años. Contra todos los pronósticos que durante semanas daban como favorito a Alfredo Deluque, el candidato respaldado por Abelardo de la Espriella fue derrotado por el senador del Centro Democrático Honorio Henríquez, quien obtuvo 56 votos, mientras Deluque apenas alcanzó 45 apoyos y hubo un voto en blanco.
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La diferencia fue suficiente para enviar un mensaje demoledor. La nueva administración, que todavía ni siquiera se posesiona oficialmente el próximo 7 de agosto, ya descubrió que no tendrá el camino despejado dentro del Congreso. Lo ocurrido sorprendió incluso a quienes daban por hecho que Deluque tenía aseguradas las mayorías gracias al respaldo de sectores liberales, conservadores, de La U y otros partidos tradicionales. Sin embargo, durante las últimas horas todo cambió.
Uno de los movimientos más llamativos fue el apoyo decidido del Pacto Histórico, cuyos senadores hicieron público su voto por Honorio Henríquez. Según relataron distintos medios nacionales, esa decisión terminó inclinando definitivamente la balanza y frustrando la estrategia política del gobierno entrante. Las imágenes posteriores a la votación fueron elocuentes. Mientras los sectores cercanos a Abelardo permanecían en evidente desconcierto, las bancadas que impulsaron la elección de Henríquez celebraban entre abrazos, aplausos e incluso cánticos dentro del Capitolio.
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— La Jornada (@LaJornadaco) July 21, 2026
Así celebraron las bancadas del Pacto Histórico y Centro Democrático la derrota del candidato del presidente Abelardo De La Espriella en el Senado
Honorio Enriquez ganó por 56 votos y Alfredo Deluque solo obtuvo 45 votos.
¿ Esta unión de Uribe y Petro contra… pic.twitter.com/4R6UAEZfxa
Los medios nacionales e internacionales han calificado el resultado como la primera derrota del gobierno electo en el Congreso, algunos hablan de un verdadero golpe para la gobernabilidad de Abelardo de la Espriella. La importancia de esta votación va mucho más allá de un simple cargo protocolario pues la presidencia del Senado controla buena parte del ritmo legislativo. Desde allí se organizan las sesiones, se fija el orden del día, se impulsa o retrasa el trámite de proyectos y se ejerce una enorme influencia sobre la agenda política del país. Por eso la derrota resulta especialmente simbólica.
La administración entrante aspiraba a comenzar su mandato mostrando fortaleza parlamentaria. En cambio, terminó exhibiendo que las mayorías todavía están lejos de consolidarse y que el Congreso no será una simple oficina de trámite para sus iniciativas. El propio Honorio Henríquez, tras asumir la presidencia del Senado, intentó enviar un mensaje institucional. «Ejerceremos también el control político, lo haremos con firme determinación pero pensando siempre en el bienestar de la nación», afirmó el senador uribista, quien además prometió garantías para todas las fuerzas políticas.
Por su parte, Álvaro Uribe Vélez celebró inmediatamente el resultado. «Muchas gracias a todos quienes confiaron en él; le hará bien a Colombia», escribió el expresidente en su cuenta de X.
Primera derrota para el gobierno fascista de Abelardo de la Espriella. pic.twitter.com/CRXClTOJT7
— Alex Flórez Hernández (@AlexFlorezH) July 21, 2026
La derrota también dejó seriamente golpeado al equipo político de Abelardo. Uno de los nombres más mencionados fue el de Rodrigo Lara Restrepo, designado como ministro del Interior del nuevo gobierno, quien tenía la misión de construir las mayorías necesarias para garantizar la elección de Deluque. Lejos de lograr ese objetivo, terminó enfrentando una votación que evidenció profundas fracturas dentro del bloque de derecha y que mostró que varias alianzas que parecían sólidas terminaron desmoronándose a última hora.
Desde la Fundación Paz & Reconciliación (Pares) incluso hablaron de una «primera gran derrota de Abelardo de la Espriella», señalando que la política terminó demostrando que ningún triunfo está asegurado hasta el momento de contar los votos.
La sorpresa fue tan grande que el entorno del presidente electo intentó rápidamente minimizar el impacto. El abogado Germán Calderón España, cercano a Abelardo, sostuvo que el gobierno podrá ejecutar buena parte de su programa mediante decretos reglamentarios y aseguró que «serán pocas las leyes que tendrán que tramitarse en el Congreso». Según Calderón, muchas de las herramientas jurídicas ya existen y bastaría con modificar decretos expedidos por la administración saliente. «Decreto se deroga con decreto», escribió en su cuenta de X.
PRIMERA DERROTA DE DE LA ESPRIELLA https://t.co/w4p8IT0cgr
— Iván Cepeda Castro (@IvanCepedaCast) July 21, 2026
Sin embargo, para numerosos analistas esa explicación dejó entrever justamente la magnitud del golpe político. Si el nuevo gobierno ya empieza a hablar de gobernar mediante decretos antes incluso de posesionarse, es porque el mensaje enviado por el Senado fue contundente. El Congreso demostró que no está dispuesto a entregar el control político sin resistencia.
Lo ocurrido también dejó una de las imágenes más comentadas de la jornada. Congresistas del Pacto Histórico terminaron celebrando junto a parlamentarios del Centro Democrático, una fotografía política que pocas semanas atrás parecía completamente impensable y que evidencia hasta qué punto la estrategia para frenar el avance del nuevo gobierno logró reunir sectores históricamente enfrentados.
Más allá de las diferencias ideológicas, el resultado dejó claro que buena parte del Congreso prefirió enviar un mensaje de equilibrio institucional antes que permitir que el Ejecutivo comenzara su mandato acumulando poder sobre una de las dignidades más importantes del Legislativo. El primer pulso terminó con un vencedor claro y con un derrotado imposible de ocultar. Antes incluso de jurar como presidente, Abelardo de la Espriella ya sufrió el primer golpe político de su administración y el Congreso dejó claro que la gobernabilidad no será un cheque en blanco.





