¡Impactante! Miles de colombianos paralizaron Bogotá al grito de: «¡Petro no se vaya!». Petro cerró su último 20 de Julio con un respaldo multitudinario que sacudió a Colombia

Miles de colombianos despidieron a Petro con un respaldo multitudinario que convirtió su último 20 de Julio en una jornada histórica. Las imágenes hablaron por sí solas. Kilómetros de ciudadanos ocupando la avenida Villavicencio, banderas ondeando sin descanso, familias completas acompañando el recorrido y una sola consigna repitiéndose con fuerza hasta perderse entre la multitud. “¡Petro no se vaya!”. El último discurso del presidente Gustavo Petro durante la conmemoración del 20 de Julio terminó convirtiéndose en una gigantesca manifestación de respaldo popular que dejó una de las fotografías políticas más impactantes del final de su mandato.

Por primera vez en la historia reciente, el tradicional desfile militar se realizó en el sur de Bogotá, recorriendo las localidades de Bosa y Ciudad Bolívar. Allí, decenas de miles de personas acompañaron durante horas el paso de más de 6.000 integrantes del Ejército, la Armada, la Fuerza Aeroespacial Colombiana y la Policía Nacional, luego el mandatario pronunció el que fue su último discurso público como jefe de Estado antes de entregar el poder el próximo 7 de agosto.

Pero la atención terminó concentrándose en otro escenario. Cuando Gustavo Petro tomó el micrófono, la multitud respondió con una ovación permanente. Los gritos de “Petro no se vaya”, “El pueblo no se rinde, carajo” y “Nos robaron” se escucharon repetidamente durante toda la intervención presidencial, en una escena que rápidamente se viralizó en redes sociales y ocupó los principales titulares nacionales.

Uno de los momentos más recordados llegó cuando el mandatario lanzó una frase que despertó una nueva ola de aplausos. “Somos la tierra del Jaguar.” La expresión fue recibida como una reivindicación de la identidad latinoamericana y de la fuerza simbólica del país en donde, todos saben, no hay tigres. En varios momentos del acto incluso se observó al presidente utilizando una camiseta con la imagen del jaguar, un símbolo que durante los últimos meses ha venido utilizando como representación de la dignidad y la resistencia del pueblo colombiano.

Lejos de limitarse a un discurso protocolario, Petro aprovechó la jornada para hacer un balance de sus cuatro años de gobierno y aseguró que la historia terminará haciendo justicia sobre su administración. “Pudo ser mejor, claro, pero un gobierno que creo pasará a las páginas de la historia de Colombia. Pasará a las páginas de la historia como uno de los mejores gobiernos de la historia de Colombia”, afirmó ante miles de asistentes.

El mandatario insistió en que los resultados de su administración están respaldados por datos oficiales y anunció que entregará al Congreso toda la información estadística que, según dijo, demuestra los avances alcanzados durante estos cuatro años.

Horas antes también había publicado en su cuenta de X las cinco lecciones que, según él, deja su gobierno. Entre ellas destacó que “las armas de la nación son del pueblo y jamás deben apuntar al pueblo”, defendió el comportamiento institucional de la Fuerza Pública y sostuvo que la reducción del hambre y el aumento de la educación ayudan a disminuir delitos como el hurto, el feminicidio y los homicidios por intolerancia.

También reiteró que el combate contra el crimen organizado no puede reducirse únicamente al endurecimiento de las penas. “El crimen no baja por hacer más megacárceles”, escribió, insistiendo en que la verdadera solución pasa por reducir la pobreza, ampliar la educación y sustituir las economías ilícitas mediante procesos de paz y desarrollo rural.

La convocatoria en Ciudad Bolívar también dejó cifras que muestran la dimensión del evento. Según los reportes oficiales, participaron más de 6.000 integrantes de las Fuerzas Militares y de Policía, mientras el desfile incluyó 19 aeronaves entre la Fuerza Aeroespacial Colombiana, el Ejército y la Policía Nacional, además de unidades especializadas, veteranos y escuelas de formación militar.

A lo largo del recorrido podían verse familias enteras vistiendo camisetas con los colores de Colombia, pancartas de apoyo a Petro y ciudadanos que desde tempranas horas ocuparon ambos costados de la avenida Villavicencio para acompañar tanto el desfile como la intervención presidencial.

El ambiente contrastó con el clima político que vive el país tras las elecciones presidenciales. Petro volvió a insistir en la necesidad de defender las reformas sociales y reiteró que la movilización ciudadana seguirá siendo un elemento central para proteger los avances alcanzados durante su administración.

La despedida también tuvo un fuerte componente simbólico. El mandatario decidió no reservar su último gran discurso para la Plaza de Bolívar o el centro histórico de Bogotá, sino llevarlo precisamente a una de las zonas populares más grandes de la capital, un territorio donde históricamente ha obtenido importantes respaldos electorales.

El crecimiento del proyecto político que lidera Petro también fue recordado durante la jornada. En las elecciones legislativas de 2026 el Pacto Histórico obtuvo más de 4,39 millones de votos para el Senado, un crecimiento cercano al 52 % frente a 2022, consolidándose nuevamente como la bancada más numerosa del Congreso. Ese respaldo fue presentado por el presidente como una muestra de que las ideas que impulsó durante su gobierno mantienen una amplia base ciudadana.

Mientras el acto llegaba a su final, las consignas volvieron a imponerse sobre los discursos oficiales. Miles de voces siguieron coreando “Petro no se vaya”, dejando una escena que para sus seguidores representa el cierre de un gobierno que marcó profundamente la política colombiana y que, según el propio mandatario, apenas constituye el comienzo de un proceso histórico mucho más amplio. El rugido del jaguar, como lo definió el propio Petro, terminó convirtiéndose en la imagen que resumió una jornada cargada de simbolismo, emociones y un respaldo popular que volvió a colocar a Ciudad Bolívar en el centro de la historia política del país.

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