¡De las redes al Capitolio! Oficialmente el «nichito» llegó al Congreso: los comunicadores del cambio juraron como congresistas y desafiaron la política tradicional

Las curules que durante décadas estuvieron reservadas para los apellidos tradicionales ahora tienen nuevos rostros. Influenciadores, comunicadores y activistas digitales que construyeron comunidades de millones de seguidores llegaron al Congreso con el respaldo del Pacto Histórico y el partido Libres y con la promesa de llevar al escenario legislativo las discusiones que durante años libraron desde las redes sociales.

El Congreso colombiano amaneció distinto. Las voces que durante años incomodaron desde internet, enfrentaron campañas de desprestigio y defendieron el proyecto político del cambio dejaron de ser únicamente creadores de contenido para convertirse oficialmente en congresistas, en una de las transformaciones políticas más llamativas de los últimos años.

La política colombiana acaba de vivir uno de esos momentos que hace apenas unos años parecían imposibles. Las mismas personas que construyeron comunidades gigantescas en redes sociales enfrentando noticias falsas, respondiendo ataques políticos y defendiendo las banderas del cambio ahora ocupan una curul en el Congreso de la República. Para miles de seguidores del proyecto progresista, esta posesión representa mucho más que un relevo generacional. Es la llegada de ciudadanos que crecieron al lado de la gente, lejos de las maquinarias tradicionales y muy cerca de las preocupaciones cotidianas de millones de colombianos.

El fenómeno no apareció por casualidad. Durante las elecciones legislativas de 2026 el Pacto Histórico obtuvo 4.413.636 votos, equivalentes al 22,72 % del total nacional para el Senado, consolidándose nuevamente como la bancada más fuerte del país. Dentro de esa votación histórica aparecieron nombres que durante años fueron reconocidos por su trabajo en plataformas digitales y que hoy comienzan una nueva etapa como legisladores.

La llegada de esta nueva generación de congresistas también fue celebrada por quienes durante años construyeron una comunidad de comunicación política desde las redes sociales. Figuras como Walter Rodríguez, conocido como Wally; Laura Daniela Beltrán, conocida como Lalis; Daniel Mauricio Monroy; Hernán Muriel Pérez, creador de «Cofradía para el Cambio»; y Óscar David Benavides representan el paso de creadores de contenido digital al escenario legislativo, en un fenómeno que refleja la creciente influencia de las plataformas digitales en la política colombiana.

Wally obtuvo una curul en el Senado gracias a la lista cerrada del Pacto Histórico, después de consolidarse como uno de los comunicadores políticos con mayor alcance en redes sociales. Durante la consulta interna de la colectividad recibió más de 137.000 votos, resultado que le permitió ocupar una posición destacada en la lista definitiva.

Lalis fue elegida representante a la Cámara por Bogotá. Su contenido en redes sociales se ha centrado en la divulgación política y en la defensa de diferentes iniciativas impulsadas por los sectores progresistas, convirtiéndose en una de las voces digitales más reconocidas del Pacto Histórico.

Daniel Mauricio Monroy también llegó a la Cámara por Bogotá. En los últimos años se destacó por realizar análisis de coyuntura política, explicar proyectos legislativos y acompañar desde las plataformas digitales las principales discusiones nacionales relacionadas con el gobierno de Gustavo Petro.

Hernán Muriel Pérez, conocido como «Cofradía para el Cambio», obtuvo una curul por Antioquia. Su liderazgo en redes sociales y su desempeño en la consulta interna del Pacto Histórico, donde superó incluso a dirigentes con trayectoria política, lo consolidaron como uno de los principales referentes digitales del movimiento en esa región.

Óscar David Benavides completa este grupo de creadores de contenido que dio el salto de las redes sociales al Congreso. Durante los últimos años construyó una amplia comunidad de seguidores mediante análisis políticos, verificación de información y participación permanente en los debates públicos. Tras conocerse el resultado electoral manifestó en sus plataformas su compromiso de llevar al escenario legislativo las causas que defendió desde el ámbito digital, resaltando que la representación ciudadana implica ahora una responsabilidad mayor con quienes respaldaron su proyecto político.

Para miles de usuarios que siguieron durante años el trabajo de estos creadores de contenido, verlos ahora jurando como congresistas representa una victoria simbólica frente a una política tradicional que durante décadas fue controlada por las mismas estructuras y los mismos liderazgos. Muchos de ellos enfrentaron campañas de desprestigio, ataques coordinados en redes sociales y permanentes intentos por desacreditar su trabajo. Sin embargo, terminaron llegando al escenario donde se aprueban las leyes de la República.

La elección de Wally, Lalis, Daniel Monroy, Hernán Muriel y Óscar Benavides confirma además un cambio profundo en la forma como se hace política en Colombia. Las redes sociales dejaron de ser únicamente espacios para informar o debatir y se transformaron en plataformas capaces de construir liderazgos con suficiente respaldo ciudadano para alcanzar una curul. Mientras algunos sectores siguen cuestionando que influenciadores lleguen al Congreso, sus defensores recuerdan que fueron precisamente millones de ciudadanos quienes respaldaron democráticamente esas listas en las urnas.

Con la instalación del nuevo Congreso comienza ahora el verdadero reto. Pasar de las denuncias, los videos y los debates digitales a la elaboración de proyectos de ley, el control político y la construcción de acuerdos que permitan defender las reformas que respaldaron durante años. Para quienes acompañaron este proceso desde las redes, la posesión de estos nuevos congresistas representa una señal de que la política colombiana ya no se construye únicamente desde los partidos tradicionales. También nace desde un celular, una transmisión en vivo o un video que conecta con millones de personas. Y ahora esas voces ya tienen asiento en el Capitolio Nacional.

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