La guerra política que durante meses se libró en redes sociales terminó trasladándose al corazón del Congreso de la República. El Centro Democrático rompió el silencio y denunció públicamente lo que calificó como una estrategia organizada para desprestigiar a la colectividad durante la campaña presidencial, señalando directamente a cinco influenciadores cercanos a Abelardo de la Espriella, cuya presencia en la instalación del nuevo Congreso generó una fuerte reacción dentro del uribismo.
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La denuncia fue difundida a través de las redes oficiales del partido y respaldada por su director, Gabriel Vallejo, quien aseguró que estas personas participaron activamente en una ofensiva digital contra el Centro Democrático. Mientras este Partido estuvo en la oposición cuatro años y siempre el expresidente Uribe ha sido coherente en las tesis de seguridad, inversión y cohesión social, estos influencers pagos, mermelados quién sabe por quién, vinieron a maltratarnos en los últimos seis meses. ¿Qué hacían ayer en el Congreso? ¿Entonces es otro medio de presión contra el Centro Democrático?», publicó la colectividad en su cuenta de X.
El mensaje estuvo acompañado por una imagen en la que aparecen Vincent Ramos, Oswaldo Ortiz, Santiago Giraldo, Miguel Zárate y el senador Alejandro Bermeo, todos identificados por el partido como integrantes de un ecosistema digital cercano a la campaña presidencial de Abelardo de la Espriella.
Mientras este Partido estuvo en la oposición 4 años y siempre el expresidente Uribe ha sido coherente en las tesis de seguridad, inversión, cohesión social, estos influencers pagos (mermelados) quien sabe por quién, vinieron a maltratarnos en los últimos 6 meses.
— Centro Democrático (@CeDemocratico) July 21, 2026
¿Qué hacían… pic.twitter.com/MrkwcrKcZ1
La controversia no surgió de la nada. Durante toda la campaña presidencial distintos sectores del uribismo denunciaron la existencia de un grupo coordinado de creadores de contenido que impulsó narrativas críticas contra el Centro Democrático y, especialmente, contra la entonces candidata Paloma Valencia.
Según lo señalaron algunos medios nacionales, varios de estos influenciadores acompañaron de manera permanente la campaña de De la Espriella, viajando con el candidato, participando en eventos públicos y amplificando mensajes políticos desde sus plataformas digitales.
Uno de los nombres más visibles es Vincent Ramos, identificado como integrante del equipo que acompañó al entonces candidato por diferentes regiones del país. De acuerdo con ese medio, Ramos participó como presentador en eventos de campaña y difundió contenidos políticos dirigidos a fortalecer las narrativas del proyecto presidencial. Además, proviene de un entorno religioso cristiano en Carmen de Bolívar y mantiene cercanía con líderes evangélicos que participaron activamente en debates políticos nacionales.
Otro de los señalados es Oswaldo Ortiz, creador de contenido que alcanzó notoriedad durante los debates alrededor de los acuerdos de paz y posteriormente incursionó en la política electoral. Fue candidato al Senado por el Centro Democrático en 2022 y posteriormente aspiró por Salvación Nacional a una curul de colombianos en el exterior, sin éxito.
Estos son los influencers prepago que tienen la orden de destruir y desprestigiar al Centro Democrático.
— Gabriel Vallejo Chujfi (@GabrielJVallejo) July 21, 2026
No lo vamos a permitir! https://t.co/sKWreKlUpj
También figura Miguel Zárate, uno de los activistas digitales más cercanos al hoy presidente electo. Durante la campaña fue uno de los rostros más visibles del movimiento en redes sociales y participó activamente en la difusión de mensajes políticos favorables a De la Espriella.
Completa la lista Santiago Giraldo, estudiante de Ciencia Política y creador de contenido político que durante los últimos años ha difundido posiciones inspiradas en el pensamiento del politólogo argentino Agustín Laje, ampliamente conocido por sus posturas conservadoras frente a distintos debates sociales.
El quinto nombre es el del senador Alejandro Bermeo, coordinador de la estrategia digital durante la campaña presidencial y hoy integrante del Congreso. Su aparición en el comunicado también llamó la atención porque se trata del único de los señalados que actualmente ocupa una curul.
Otra de las controversias giró alrededor de los ataques dirigidos contra Paloma Valencia, quien fue presentada por distintos creadores de contenido cercanos al abelardismo como una dirigente «tibia», «marxista» o incluso «izquierdista», calificativos que generaron fuertes enfrentamientos dentro de la derecha colombiana.
¡Abucheos masivos a los simpatizantes del 'TIGRE'!
— Santiago Barbosa 🇨🇴 (@smoelno) July 21, 2026
Y esto no obedece a la 'ideoligía política'. Si usted NO presto servicio militar y se cree con la osadía de hacer el saludo militar (🫡), usted es un SOBERANO hijueputa que NO respeta a las fuerzas militatares.
¡Punto! pic.twitter.com/4zHtZf0ypv
Las acusaciones del uribismo no tardaron en recibir respuesta. Uno de los primeros en reaccionar fue Miguel Zárate, quien aseguró que el Centro Democrático estaba perfilando políticamente a ciudadanos por sus opiniones y lamentó el ataque público del partido. En su cuenta de X escribió que llevaba años acompañando a esa colectividad antes de alejarse políticamente durante la campaña presidencial. En otro mensaje resumió su inconformidad con una frase que rápidamente comenzó a circular entre usuarios de redes sociales. «Así le paga el diablo a quien bien le sirve».
El episodio ocurre apenas un día después del primer gran pulso político entre el nuevo Gobierno y el Centro Democrático, marcado por la elección de Honorio Henríquez como presidente del Senado. Esa votación dejó en evidencia las profundas diferencias entre el uribismo tradicional y el sector político que llevó a Abelardo de la Espriella a la Presidencia.
Lejos de disminuir, la confrontación parece trasladarse ahora del escenario electoral al ejercicio mismo del poder. Mientras la nueva administración comienza a organizar su agenda legislativa, las disputas digitales que dominaron la campaña siguen ocupando un lugar central en el debate político colombiano, demostrando que la batalla por la opinión pública continúa siendo uno de los principales campos de confrontación entre las distintas fuerzas que hoy buscan influir en el rumbo del país.





