Alejandro Ordóñez vuelve al primer plano del poder colombiano cargando sobre sus hombros una historia política que nunca ha dejado de generar controversia. Su designación como nuevo embajador de Colombia ante la Organización de los Estados Americanos (OEA), anunciada por Abelardo de la Espriella desata una ola de críticas debido al amplio historial de decisiones judiciales y polémicas que han acompañado su carrera pública, especialmente por la persecución contra la izquierda. “Es otro de los nunca”, es lo que se ha reiterado en redes sociales.

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La decisión sorprendió porque Ordóñez no solo regresa a un cargo que ya ocupó durante el gobierno de Iván Duque entre 2018 y 2022, sino porque lo hace después de haber protagonizado uno de los episodios más cuestionados de la historia reciente de la Procuraduría General de la Nación. En enero de 2016, el Consejo de Estado anuló la segunda elección de Ordóñez al concluir que existió un intercambio de favores con varios magistrados que participaron en su designación, una práctica conocida públicamente como «yo te elijo, tú me eliges», expresamente prohibida por la Constitución.
Ese episodio nunca desapareció del debate nacional y hoy vuelve a ser recordado por quienes consideran que resulta contradictorio que una figura cuya permanencia en la Procuraduría terminó anulada judicialmente sea ahora la encargada de representar a Colombia ante uno de los principales organismos internacionales del continente.
Vuelve a la política una persona que en el pasado abusó de su poder para imponer sus creencias.
— Juan Carlos Losada (@JuanKarloslos) August 4, 2026
Alejandro Ordóñez será embajador ante la OEA y hace parte de los nunca: los que nunca han respetado la constitución y el Estado laico. pic.twitter.com/QCftSdY5u7
Las críticas no se limitan a ese episodio. Durante su paso por la Procuraduría, Ordóñez impulsó sanciones disciplinarias que terminaron siendo objeto de fuertes cuestionamientos judiciales. El caso más emblemático fue la destitución e inhabilidad del entonces alcalde de Bogotá y hoy presidente de Colombia, Gustavo Petro, por los cambios implementados en el modelo de recolección de basuras de la capital.
Aquella decisión terminó recorriendo instancias nacionales e internacionales. La Corte Interamericana de Derechos Humanos ordenó restituir los derechos políticos de Petro y posteriormente el Consejo de Estado declaró la nulidad de la sanción disciplinaria, al concluir que no se configuraban las faltas disciplinarias que había señalado la Procuraduría.
Precisamente esos antecedentes fueron recordados por congresistas de diferentes sectores apenas se conoció el nombramiento. El representante del Pacto Histórico Erick Velasco afirmó que «nombrar a Alejandro Ordóñez como embajador de Colombia ante la OEA es premiar un tramposo y un fundamentalista antiderechos que violó los derechos políticos del presidente Gustavo Petro».
En el mismo sentido, el senador Alex Flórez sostuvo que la designación «trasciende la política exterior» y aseguró que representa un mensaje sobre la orientación ideológica que tendría el nuevo gobierno.
#Análisis @A_OrdonezM es todo lo que está mal en la política colombiana: antidemócrata, antiderechos, corrupto y ultracatólico que abusó de su poder en @PGN_COL.
— RicardoGonzálezDuque (@RicardoGonDuq) August 4, 2026
Y precisamente por todo eso es el personaje perfecto para volver a ser embajador de la OEA de @ABDELAESPRIELLA. pic.twitter.com/exa34HTy3L
Otra de las voces más críticas fue la de la senadora Jennifer Pedraza, quien recordó el papel desempeñado por Ordóñez cuando anteriormente ocupó la representación diplomática ante la OEA. «Ya nos mostró cómo usa la diplomacia. Llevó a Colombia al Consenso de Ginebra, impulsó una agenda antiderechos y confrontó al Sistema Interamericano», manifestó la congresista.
Los cuestionamientos también revivieron las posiciones públicas que Ordóñez ha defendido durante décadas frente al aborto, el matrimonio igualitario, la adopción por parejas del mismo sexo, la eutanasia y otros debates sociales que han marcado la agenda política del país.
Durante su gestión como procurador, además, fueron ampliamente difundidas fotografías y publicaciones que recordaban su participación, cuando era joven, en la quema de libros y revistas en Bucaramanga, episodio que continúa siendo citado por sus críticos como símbolo de una visión profundamente conservadora.
En este contexto, precisamente la palabra, «nunca», fue interpretada por numerosos críticos como un recordatorio irónico de un personaje cuya trayectoria política ha estado marcada por decisiones anuladas, sanciones revertidas y permanentes controversias jurídicas.
PELIGROSO E INACEPTABLE, @A_OrdonezM ya nos mostró cómo usa la diplomacia: llevó a Colombia al Consenso de Ginebra, impulsó una agenda antiderechos y confrontó al Sistema Interamericano. Que vuelva a ser embajador no es un simple nombramiento: es una amenaza contra la vida y los… https://t.co/esbmRoEELa
— Jennifer Pedraza (@JenniferPedraz) August 4, 2026
Ahora Ordóñez tendrá la responsabilidad de representar a Colombia ante la OEA, un organismo donde se tramitaron algunos de los procesos internacionales que terminaron cuestionando decisiones adoptadas durante su paso por la Procuraduría. El contraste resulta inevitable para muchos observadores. Quien años atrás fue protagonista de uno de los casos más emblemáticos sobre derechos políticos en el Sistema Interamericano volverá ahora a ocupar el asiento diplomático desde el cual Colombia dialoga precisamente con ese mismo sistema.
Por eso, más que cerrar viejos debates, el nombramiento parece haberlos reabierto con fuerza. Para muchos significa el retorno de una de las figuras más controvertidas y judicialmente cuestionadas de la política colombiana reciente.





