Las calles del Alto Putumayo ardieron de emoción y simbolismo en las celebraciones de Año Viejo, donde el arte popular decidió hablar fuerte y claro: Sandra Chindoy no pasó desapercibida y fue convertida en la protagonista de carrozas que desbordaron orgullo, identidad y un respaldo que se sintió en cada aplauso. No fue una casualidad ni una moda pasajera, fue el reflejo de un liderazgo que ha calado hondo en el corazón de las comunidades.
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En municipios como Santiago, San Andrés, San Francisco y Sibundoy, así como en un resguardo inga, las tradicionales carrozas se transformaron en auténticos manifiestos culturales. Allí, entre colores vivos, símbolos ancestrales y mensajes directos, apareció una y otra vez la figura de Sandra Chindoy, candidata al Senado, lideresa indígena y comunicadora que ha sabido narrar el territorio sin maquillarlo. El mensaje que se repitió fue contundente: el Putumayo se reconoce en ella.
🔴Gracias Putumayo, gracias a los artesanos indígenas. Este es un homenaje a la lucha social por el Cambio. Viva el Putumayo, que viva el PACTO HISTÓRICO. Avanzan los vientos de Cambio desde el Sur del país.✊🏽 pic.twitter.com/6ywTJmgi3h
— Sandra Chindoy (@sandra_chindoy) December 31, 2025
Las representaciones no solo exaltaron su imagen, sino su historia. Indígena del pueblo Kamëntsá, exgobernadora del Cabildo Kamëntsá, licenciada en Ciencias Sociales y especialista en Gestión Pública, Chindoy ha construido un camino que mezcla liderazgo comunitario, defensa de derechos humanos y un periodismo regional que incomoda, visibiliza y dignifica. Su paso por RTVC Noticias dejó huella precisamente por eso: por poner el micrófono donde casi nunca llega y contar lo que otros prefieren callar.
En San Andrés, una carroza la mostró con micrófono en mano y vestimenta tradicional sobre una base que proclamaba sin rodeos “De Machindinoy al Senado”, una frase que conectó su raíz indígena con su proyección nacional. En San Francisco, artesanos y artesanas del municipio levantaron una obra cargada de simbolismo, elaborada con técnicas y materiales tradicionales, rodeada de habitantes que portaban mensajes como “Trabajemos juntos por un mejor Putumayo”, en una escena que mezcló arte, política y afecto colectivo.

Santiago fue aún más audaz y creativa. Allí, una carroza colorida y contemporánea la bautizó como “La influencer del año”, una manera popular y directa de reconocer su impacto comunicativo y su capacidad de incidir desde la palabra, desde la pantalla y desde el territorio. En Sibundoy, la imagen volvió a ser potente: Sandra Chindoy con elementos propios de la identidad indígena y un micrófono como símbolo de su rol de vocera de las regiones históricamente marginadas.
Lo que ocurrió en estas fiestas no fue solo un homenaje personal. Fue también una reivindicación del buen periodismo regional, ese que no se arrodilla ante el poder central, que nace en el territorio y que, como estas carrozas, se construye con las manos del pueblo. Las comunidades no solo celebraron a una lideresa, celebraron una forma de contar el país desde abajo, con identidad y memoria.

Que varias poblaciones hayan coincidido en dedicarle sus carrozas de Año Viejo no es un detalle menor. Es una señal política, cultural y simbólica de una región que ve en Sandra Chindoy una representación auténtica, una voz propia y una esperanza que no viene importada, sino que nace del Putumayo profundo. En estas fiestas, el arte habló… y habló a favor de ella.





