La ráfaga de disparos rompió la madrugada, el miedo se apoderó de las calles y en cuestión de segundos la desmedida celebración de abelardistas terminó convertida en una tragedia que hoy tiene a una comunidad entera clamando justicia. En Hatoviejo, corregimiento del municipio de Calamar, Bolívar, la irresponsabilidad de algunos terminó transformándose en luto luego de que una adolescente de apenas 16 años perdiera la vida tras ser alcanzada por una bala perdida en medio de una noche marcada por la imprudencia, el descontrol y las armas.
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La víctima fue identificada como Yuranis Romero Iriarte, estudiante de la Institución Educativa Técnica Agropecuaria José Antonio Galán. Su nombre se ha convertido en símbolo de indignación para cientos de habitantes que todavía no entienden cómo una menor de edad terminó muriendo en una calle del pueblo mientras otras personas celebraban los resultados de la jornada electoral.
Los hechos ocurrieron luego de la jornada electoral entre la noche del domingo 21 y la madrugada del lunes 22 de junio frente a la discoteca Dulcinea, un establecimiento que, según versiones difundidas por medios locales y organizaciones sociales, habría estado funcionando pese a las restricciones de ley seca decretadas para la jornada electoral.
🇨🇴🚨 Yuranis Romero fue víctima mortal de una bala perdida por celebración de abelardista en Calamar, Bolívar 👇🏽
— Volcánicas Periodismo Feminista (@VolcanicasRev) June 24, 2026
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Testigos relataron que varias personas permanecían reunidas en las afueras del establecimiento cuando comenzaron a escucharse detonaciones en medio de la celebración de seguidores de Abelardo de la Espriella. Lo que inicialmente algunos confundieron con pólvora terminó siendo una secuencia de disparos que sembró el pánico entre quienes se encontraban en el lugar.
De acuerdo con las primeras versiones conocidas por la comunidad, un hombre que manifestaba su alegría por los resultados habría desenfundado un arma de fuego y realizado varios disparos al aire. Minutos después se produjo la tragedia. Una de las balas impactó a Yuranis Romero Iriarte, quien murió prácticamente de manera instantánea debido a la gravedad de la herida.
La escena fue devastadora. Habitantes de Hatoviejo narraron que la joven quedó tendida en plena vía pública mientras familiares y vecinos intentaban comprender lo ocurrido. El dolor se extendió rápidamente por toda la población, donde la adolescente era ampliamente conocida por sus estudios y por los proyectos que apenas comenzaba a construir.
Increíble tanta ineficiencia de @PoliciaColombia y @PoliciaBolivar:
— José Granados Fdz. (@JoseGranadosF) June 22, 2026
1. Durante las elecciones, en Hato Viejo, Bolívar, incumplieron la ley seca.
2. En la discoteca Dulcinea un tipo mató de un balazo a Yuranis Romero Iriarte. El homicida huyó.
3. La víctima era menor de edad.
Pero Yuranis no fue la única víctima de aquella noche. Durante el mismo episodio resultó herido Leo Páez Barcasnegra, un hombre que recibió un impacto de bala en el cuello y que tuvo que ser trasladado de urgencia a un centro asistencial para recibir atención médica. Su estado de salud generó preocupación entre los habitantes del sector.
Las primeras informaciones conocidas en la zona señalaron como presunto responsable a Giovanni Guzmán, conocido popularmente como “El Niño del Caballón”. Sin embargo, serán las autoridades judiciales las encargadas de establecer plenamente las circunstancias de tiempo, modo y lugar de los hechos, así como las responsabilidades penales correspondientes.
Según versiones recogidas por medios regionales, el señalado habría abandonado el lugar inmediatamente después de los disparos. Algunos testimonios incluso sostienen que varias personas intentaron detenerlo, pero logró escapar antes de la llegada de las autoridades.
La indignación aumentó cuando comenzaron a conocerse versiones sobre posibles irregularidades alrededor del establecimiento donde ocurrieron los hechos. Diferentes reportes indican que el lugar habría abierto recientemente sus puertas y que existirían dudas sobre los permisos necesarios para operar. Estos elementos también forman parte de las preguntas que hoy exige resolver la comunidad.
Mientras avanzan las investigaciones, la muerte de Yuranis Romero ha provocado una profunda conmoción en Bolívar. Docentes, compañeros de estudio, familiares y vecinos han expresado mensajes de dolor por la pérdida de una joven que apenas comenzaba a escribir su historia. “Queremos justicia y que este caso no quede impune”, han manifestado habitantes del corregimiento, que reclaman resultados concretos por parte de las autoridades.
La tragedia también reabrió el debate sobre una práctica que año tras año sigue cobrando víctimas en distintas regiones del país. El porte de armas y los disparos al aire durante celebraciones continúan siendo una conducta recurrente pese a las advertencias de expertos y organismos de seguridad. Lo ocurrido en Hatoviejo por parte de seguidores de Abelardo de la Espriella vuelve a recordar que detrás de cada bala disparada al cielo existe una posibilidad real de muerte.





